Azul


Tu visita destruyó cualquier tormenta
La tarde mojaba tu cuerpo de fuego
mientras los abedules
eran testigos de una piel común.
Entre las cejas, un constante desfile de rocas milenarias
daban vértigo al tardío retorno de mis ojos.
Jugaba la ternura en tu lengua indicativa
y nada me pareció más claro que la sonrisa de tu recuerdo.
Vi troncos muertos descansar en el relente de la noche
el aleteo de las aves rompiendo en círculos el aire
el agua ferrosa esculpiendo escaleras y columnas
y bajo todo aquello, un antiguo océano
enmudecía mi boca en su metamorfosis
Todo encajaba excepto el beso vibrante
que quiso dormir en tus herméticos labios
mientras la noche alzaba la cabeza
hice, entonces, un collar de sombras con tu abrazo
y adorné mi cuello para encender
un fuego de otoño que diera calor a mi sueño.
El amanecer despierta en caída libre ante mis ojos
Y el recuerdo
Y el recuerdo
Y el recuerdo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s